La épica fantástica se sustenta en un conjunto de tópicos o fórmulas que, desde las antiguas sagas, se convirtieron en reglas de oro para la reconstrucción ficcional del género a lo largo del siglo XX. Algunas de ellas son: la figura del héroe, su transformación a partir de la necesidad de ocupar un lugar que le fue asignado por el destino y que en un principio no acepta, el viaje para lograrlo, la lucha entre el bien encarnado en ese personaje como defensor de su pueblo y el mal representado en “eso” que viene de afuera apoderarse de todo. A ellos podríamos agregar la creación de una cartografía que les permite a los seres creados situarse en una tierra que defender del mal con un sentido de pertenencia y, en lo estrictamente literario, de verosimilitud.
Pero como hemos afirmado por estas tierras de letras en más de una ocasión, los insospechados caminos de lectura me llevaron hacia dos tópicos en particular: las profecías y las desobediencias en tres lecturas que considero fundamentales para entender la evolución del género. Me refiero a la saga fundacional de Tolkien, El señor de los anillos, Un mago de Terramar de Ursula Le Güin, La saga de los Confines y Tiempo de Dragones de Liliana Bodoc.
Comencemos por las desobediencias. En este caso de Tolkien, hay una desobediencia central que da pie a la aparición de una disonancia en el mundo perfecto de Iluvatar como creador:
“Poderosos son los Ainur, y entre ellos el más poderoso es Melkor; pero sepan él y todos los Ainur que yo soy Ilúvatar; os mostraré las cosas que habéis cantado y así veréis qué habéis hecho. y tú, Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que no tenga en mi su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar. Porque aquel que lo intente probará que es sólo mi instrumento para la creación de cosas más maravillosas todavía, que él no ha imaginado”.
El Silmarillion – J.R.R. Tolkien
Morgoth (Melkor, Bauglir o Belegurths) es uno de los Valar que se rebeló contra sus hermanos por el dominio de Arda. Fue el que produjo una disonancia con su voz en la música impuesta por Iluvatar, el creador. Se lo podría considerar el ángel caído en la mitología cristiana, el que desobedece los mandatos de Dios.
Por otro lado fue el maestro de su sucesor en el trono oscuro, Sauron, el Maia al que Melkor corrompió y que con el tiempo se convertiría en el segundo Señor Oscuro, creador del anillo único. También se lo conoció como Annatar, Gorthaur o el Nigromante (cambiaformas)
En el caso de la saga de Terramar de Ursula Le Güin, más específicamente en la cuarta parte, La costa más lejana, se habla de una ruptura del equilibrio:
“Una peste es un movimiento de la gran balanza del equilibrio mismo; esto es diferente. Tiene el olor fétido del mal. Podemos llegar a sufrir, cuando el equilibrio de las cosas busca su justo nivel, pero no perdemos la esperanza, ni renunciamos al arte, ni olvidamos la palabra de la creación. La naturaleza no es antinatural. Esto no es una búsqueda del equilibrio, sino una ruptura. Y sólo hay una criatura capaz de provocarla: nosotros, los hombres (…) Cuando ambicionamos poder sobre la vida, riqueza, seguridad inexpugnable, inmortalidad… entonces el deseo se convierte en codicia. Y si esa codicia se suma al saber, sobreviene el mal. Entonces el equilibrio del mundo se perturba, y el peso de la destrucción inclina la balanza”.
Ursula Le Güin – La costa más lejana.
El que rompe el equilibrio en la saga es el nigromante conocido como Araña, un mago poderoso que abre la puerta entre el mundo de los vivos y de los muertos alterando el equilibrio para alcanzar la inmortalidad. Son Ged, el Archimago, y Arren, heredero al trono de los hombres, quienes deben traspasar el portal hacia la tierra de los muertos para restablecer el equilibrio.
En La Saga de los Confines de Liliana Bodoc, en un mundo sin lugar para el mal, este busca la grieta por donde invadir el mundo. Y la grieta justamente se produce en la desobediencia de la Muerte:
“El Odio Eterno» rondaba fuera de los límites de la Realidad buscando una forma, una sustancia tangible que le permitiera existir en el mundo de las Criaturas. Andaba al acecho de una herida por donde introducirse, pero ninguna imperfección de las Criaturas era grieta suficiente para darle paso«.
Sin embargo, como en las eternidades todo sucede, hubo una desobediencia que fue herida, imperfección y grieta suficiente.
Todo comenzó cuando la Muerte, desobedeciendo el mandato de no engendrar jamás otros seres, hizo una criatura de su propia sustancia. Y fue su hijo, y lo amó. En ese vástago feroz, nacido contra las Grandes Leyes, el Odio Eterno encontró voz y sombra en este mundo”.
Liliana Bodoc – Prólogo de Los días del Venado
Con evidentes puntos de conexión, pero con matices que muestran una evolución en el género, desde el mundo de Tolkien hasta la actualidad, las desobediencias son el punto de partida de un intento de cambio de orden de un mundo equilibrado y pacífico. Siempre es, por parte de dioses ambiciosos y la combinación con la debilidad humana por el poder, donde se sustenta el mal.
En lo referido a los presagios, en el caso del Señor de los Anillos son muchos y variados, pero me referiré sólo a los dos que dan pie a la trilogía. En primer lugar a la inscripción del anillo, escrita originalmente en la denominada Lengua Lengua, que intenta marcar el destino de todos los habitantes de la Tierra Media bajo el mando de Sauron. Se trata de una traducción hecha por Gandalf de la inscripción original:
“Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra. Nueve para los hombres mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras.
Un anillo para gobernarlos a todos: Un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras”
J.R.R. Tolkien – El Señor de los anillos
Esta fórmula resume el plan de Sauron para dominar la Tierra Media, historia que en realidad comienza en la Segunda Edad con la construcción de los anillos por parte Celembrimor, herrero elfo, con un objetivo absolutamente contrario a los del Señor Oscuro.
Pero más allá del elemento mágico, en este caso el anillo que unifica la trama, hay otra profecía que se conecta directamente con quien encarna la figura del héroe y su definitiva entronización:
“No es oro todo lo que reluce,
ni toda la gente errante anda perdida;
a las raíces profundas no llega la escarcha,
el viejo vigoroso no se marchita.
De las cenizas subirá un fuego,
y una luz asomará en las sombras;
el descoronado será de nuevo rey,
forjarán otra vez la espada rota”.
J.R.R. Tolkien – EL señor de los Anillos – La comunidad del anillo
El poema citado fue escrito por Bilbo Bolson para describir la llegada de Aragorn y repetido en el concilio de Elrond cuando el futuro rey revela su identidad por primera vez.
Volviendo a la saga Un mago de Terramar, existe una profecía ligada directamente con el restablecimiento del orden, recitada por el Maestro de Cantos como anuncio de la llegada del elegido:
“Heredará mi reino aquel que haya cruzado en vida el país de las tinieblas y llegue hasta las costas más lejanas del día”
Úrsula Le Güin – La costa más lejana
Pero la que realmente le da el espesor y la intención que persigue la saga, en mi opinión es la frase inaugural de la pentalogía, que explica en forma contundente el peso de la palabra en la magia y cuán profundo debe llegar el protagonista para lograr sus cometido, en este caso hablamos de Ged, el archimago, de su caída y ascenso definitivo:
“Sólo en el silencio la palabra, sólo en la oscuridad la luz, sólo en la muerte la vida, el vuelo del halcón brilla en el cielo vacío”
Úrsula Le Güin – Un mago de Terramar.
Por último me referiré a las profecías de La saga de los Confines y de Tiempo de Dragones, de Liliana Bodoc. En la primera saga, más específicamente en la primera parte, son varios los presagios de la tragedia que se avecina con la llegada Misáianes, el hijo de la muerte. La primera se trata de la transmisión simbólica de la desgracia a través de los sueños de Dulkancellin, el guerrero Husihuilke:
(…) La criatura de la isla señaló hacia el oeste con su brazo raquítico y Dulkancellin siguió el movimiento. El mar Lalafke solamente podía verse, desde la casa, en los días nítidos del verano; y aún entonces era un contorno que subía sobre el horizonte y bajaba enseguida. Para cuando el husihuilke giró la cabeza, el mar estaba allí tapándole el cielo, derrumbándose sobre su casa, su bosque y su vida. Dulkancellin prolongó un grito salvaje y, por instinto, levantó el escudo. Pero el mar detuvo su caída y se abrió como un surco de la huerta de Kush. Por el surco, pisoteando hortalizas, avanzaban hombres descoloridos a lomo de grandes animales con cabellera. Estaban lejos y cerca, y sus ropas no ondeaban con el viento de la carrera. Por primera y última vez en su vida, el guerrero retrocedió. Para entonces, el soplido de los lulus se había transformado en una estridencia insoportable. A través de los hombres descoloridos Dulkancellin vio una tierra de muerte: algunos venados, con la piel arrancada, se arrastraban sobre cenizas. Los naranjos dejaban caer sus frutos emponzoñados. Kupuka caminaba hacia atrás y tenía las manos cortadas. En algún lugar Wilkilén lloraba con el llanto de los pájaros. Y Kuy-Kuyen, picada de manchas rojas, miraba detrás de un viento de polvo (…)”
Liliana Bodoc – Los días del Venado
“El bosque ponía una pluma de oropéndola en manos de un varón husihuilke como forma de anunciarle que, en poco tiempo, recaería sobre él la responsabilidad de procurar sustento y protección a su familia. Ésta, de entre sus muchas voces, era la que el bosque elegía para advertir que alguien estaba próximo a dejar su lugar y sus deberes. Y para prevenir a quien debía heredarlos. Esta vez, el mensaje era para Thungür. ¿Qué pasaría con Dulkancellin? ¿Por qué dejaría de estar allí como cada día desde que Thungür tenía memoria? ¿Cómo podría él reemplazar a su padre? Thungür se esforzaba en ocultar el desconsuelo. Pero sus brazos le resultaban muy pesados y sus piernas, demasiado débiles. ¿Qué estaba a punto de ocurrir? ¿Quién le aliviaba la tristeza? ¿Quién le indicaba lo que debía hacer?
Liliana Bodoc – Los días del Venado
Los citados no son los únicos presagios de la trilogía, pero son los que anuncian de alguna forma a través de los sueños y de la naturaleza la invasión del enemigo y la elección del héroe.
Por último encuentro en la profecía de Tiempo de Dragones una novedad propia de la autora quien, como hizo su antecesora Le Güin, buscó en lo puramente antropológico y en lo simbólico, para dar una construcción de sentido a la épica fantástica más allá de lo heróico y de la idea de herencia de un legado sólo del propio elegido o de su raza. Bodoc construye una profecía necesaria desde la creencia de la reconstrucción de un mundo que se derrumba en manos de la barbarie. Para ello deja en manos de diecisiete monjes que saben que van a ser ejecutados y que encuentran en el alcohol la forma de suavizar al menos el dolor por venir, la construcción de una profecía que se convierta en una esperanza en los tiempos oscuros:
“Todos los mares, todos los pactos y todos los ciclos nacen heridos de muerte. Y lo mismo será con la soberbia (exordio) (1).
Durante largo tiempo bajarán ríos de dolor por las montañas y los abismos huirán al galope. Lo que vuela caerá y lo que repta será grande (diagnosis) (2).
Y será cuando el fuego y el agua den mil giros (datación) (3).
El corazón del mundo sufrirá cuatro golpes. El primer golpe será por fuego, el segundo por cadenas, el tercero por enfermedad. El cuarto será a causa de bodas inmundas que unirán lo que no debe unirse (fastesis) (4).
Para deshacer tanto dolor llegará un elegido. Elegido será el que duerma en el nido del dragón y despierte en la casa del hombre. El que se ponga al frente de ejércitos tan vastos como pájaros. El que distinga el contorno del viento y entienda las Sagradas Lenguas. Elegido será el que confíen en la muerte (proclama)” (5)
Liliana Bodoc – Tiempo de Dragones
Me tomé el atrevimiento de intervenir el texto con las aclaraciones que más adelante hace el narrador con respecto a la construcción de las partes necesarias para de una profecía que cumple con la función de convertirse en guía para los individuos que sostengan su accionar sus vidas en tales palabras.
En definitiva, con el camino de lectura recorrido, quedan en evidencia los pilares de la construcción del mundo épico fantástico en tres obras esenciales para entender el género. Ahora queda en el estimado lector trazar sus propia ruta y, por qué no, seguir el camino que nos indica la palabra literaria con la esperanza que esa ruta sea a su vez parte de una profecía que nos convoca a construir un mundo en medio de tanta oscuridad.
(1) Exordio: incertidumbre. «Las profecías guardan una intención, pero los aderezos dela incertidumbre velan su sentido»
(2)Diagnosis: estado de oscuridad
(3)Datación: fecha de ejecución de la profecía.
(4)Fastesis: hechos previos al cumplimiento de la profecía.
(5) Proclamación: llegada del elegido
Bibliografía:
Bodoc, Liliana – La saga de los Confines – Los días del Venado
Bodoc, Liliana – Tiempo de Dragones – La profecía imperfecta
Le Guïn, Úrsula – Un mago de Terramar – La costa más lejana
Tolkien, J.R.R – EL señor de los anillos – La comunidad del Anillo

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