En una tarde que estira sus horas, corrijo un ensayo que me regala un par de versos de Hugo Mujica:
«La voz, no el silencio, es la desnudez
de las palabras».
A través de la radio, en una noche apagada por el cansancio del andar interminable, me llega una voz por la radio que dice con pasión quieta y segura unos versos de Laura Devetach:
«Si viviera en Holanda
yo sería de esa gente
que le va ganado tierra al mar.
Si estuviera en el Sahara
ganaría lluvias
cultivando rosas
sobre pausados camellos
que conocen la vivienda de las aguas.
Pero soy de aquí
y soy millones
vibrando en el cansancio elemental
de ganarles nuestra vida
a un puñado de crápulas».
Siempre, en el profundo susurro del hombre que busca en la palabra la definición de su abismo, o en el grito de guerra contra los que se dejan besar por el odio, la poesia…


Es la madrugada y todo se presta a la lectura, mientras voy resignado para el trabajo ( el lenguaje del zorro 🦊)
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