Abolición del tiempo

"...así que no confiemos por la tanto ni un segundo en la falsa duración ni el espejismo con que el tiempo humano se equivoca y zonzo pierde los diamantes reales de la corona su verdadero tiempo animal (...)" Diana Bellessi - Arde el tiempo Hora sin relojes, ni días, ni semanas, hora brutal y necesaria... Leer más →

No son 30 mil

No son 30 mil señor, tiene razón. Se olvidó de multiplicar las lágrimas, sumar las interminables esperas, catalogar los miedos, el horror detrás de las puertas quebradas, escribir la enciclopedia de la humillación, dividir los interminables dolores propagar las ilusiones incendiadas, pesificar las mentiras, dolarizar los silencios. Restar las manos vacías de amores y las... Leer más →

Para que…

A mitad de un viejo cuaderno, después de un eclipse, en hojas amarillas, perdiendo de vista el último recodo, con muertos en la espalda que solo se me adelantaron un rato, con memorias y olvidos que descubro acomodados a su antojo, en algún rincón, que vienen cuando se les canta, que se van sin saludar,... Leer más →

Poema XVI

Aposté mis palabras sombríamente como las tahúres inician pendencias. Aposté limpiamente mi miseria al gasto inexorable de mi necesidad, la pura alquimia del hambre. El precio justo de estar vivo aún con tanta muerte rondando. Irma Cuña - De cuando la voz cae - 1963

La alondra

    El niño rompe sus juguetes        en busca de la alondra.        la oveja con ruedas,        el caballo de lechero,        el oso negro de la tía Blanca,        el tíovivo con música,        la locomotora alemana        y hasta el fonógrafo infantil        con aquella marcha espantosa        norteamericana.        Lo rompes todo,        le dice su padre.        Todo lo rompes,        le dice su madre.        Busco la alondra,        dice el niño.        Y, claro está, pasa el tiempo.        Y el niño, que ya está crecido,        busca la alondra en los campos,        en las bestias, en los libros,        en las mujeres.        Y todo lo destruye        en busca de la alondra.        Se ha convertido        en un hombre rodeado        de juguetes rotos,        de libros inútiles,        de mujeres destrozadas.        Hasta que llega el momento        en que se hace viejo        y camina por las calles,        distraídamente,        buscando siempre la alondra.        Pero una tarde, empuña        su bello Colt 38        y se pega un tiro.        Entonces,        de su cabeza ensangrentada        sale volando la alondra.        Es lástima que no haya        nadie para verlo.  Julio Llinas Ilustración de Marta Vicente extraída de: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/arte-los-dibujos-luis-scafati-nid2304330

La pena o la nada

Como suele sueceder a menudo, se me juntan lecturas en estos días de pies cansados y espaldas adoloridas. En "Crónica de un iniciado" el jujeño dice: "Como nadar en un barrizal [...] una laguna oleosa, y sobre todo el cansancio, pero un cansancio como de abrirse paso en un pantano". Y esta frase se hermana... Leer más →

Estrellas fugaces

Frases sueltas. En algún rincón de uno de los tantos cuadernos que acompañan mi andar aparecen. Estrellas fugaces, estrépitos en medio de una lectura. Saltan a los ojos. Escapan y cobran vida fuera del contexto. Luego esperan en algún rincón, abren puertas a nuevos textos. Siempre vuelven. He aquí un pequeño y personal compilado de... Leer más →

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